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Es el tipo más común de demencia y representa entre un 60 y un 80 por ciento de los casos.

La enfermedad de Alzheimer (EA) es una causa de demencia, la principal, pero no la única (representa entre un 60 y un 80 por ciento de los casos).

Fue el neurólogo alemán Alois Alzheimer (1864-1915) quien dio su nombre a la enfermedad y la describió como una enfermedad degenerativa cerebral en la que se pierden neuronas, se produce el acúmulo de una proteína anormal (amiloide) y muestra lesiones características (placas seniles y ovillos neurofibrilares).

Se caracteriza principalmente por la aparición lenta de síntomas, que van a ir evolucionando a lo largo de los años.

Alteraciones cerebrales

El daño cerebral está asociado a la presencia en el tejido cerebral de dos tipos de proteínas, la proteína Beta-amiloide (placas) y la proteína Tau (ovillos).

Durante el curso de la enfermedad, estas  proteínas se acumulan en el cerebro para formar estructuras llamadas “placas” y “ovillos”. Esto conduce a la pérdida de conexiones entre las células nerviosas y, finalmente, a la muerte de las mismas y la pérdida de tejido cerebral. Las personas con Alzheimer también tienen una escasez de algunos productos químicos importantes en su cerebro. Estos mensajeros químicos (neurotransmisores) ayudan a transmitir señales alrededor del cerebro. Cuando hay una escasez de ellos, las señales no se transmiten con la misma eficacia. Los tratamientos actuales para la enfermedad de Alzheimer pueden ayudar a aumentar los niveles de mensajeros químicos en el cerebro, lo que puede ayudar a ralentizar algunos de los síntomas.